Arteterapia: Juega con tu creatividad

arteterapia-psicoarte

Cuando era pequeña y me caía, y le contaba a mi padre que me dolía aquí, él, para animarme, me decía: “pues vete allí”. ¡Qué fácil era consolarme!: una dosis de cariño, otra de risas y un poco de desdramatización del problema, para que cinco minutos más tarde, ya estuviera jugando en otro lugar y no acordarme más de ese cardenal que me había salido en la pantorilla. Mi madre se encargaba de otra parte de la solución del problema: desinfectaba la herida y la cubría con un apósito; y si era muy grave, directa al hospital a por unos cuantos puntos, tan dolorosos como necesarios.

Este es un ejemplo de una pequeña crisis infantil y de cómo se solucionó en ese momento, pero la realidad es que la vida está llena de crisis de distinta índole: de salud, personales, psicológicas, económicas, laborales, políticas, etc., que hacen que nos movamos, que estemos en una constante superación o, por el contrario, quedarnos estancados en nuestro malestar.

Los años que vivimos están llenos de cambios de vida: perdidas de trabajo, resituaciones familiares, reajustes del presupuesto familiar, planteamientos de prioridades, crisis de identidad. Estas situaciones complicadas y las consecuencias que nos traen, hacen que nos sintamos muy sensibles a nuestro alrededor; a quien no le ha tocado a un nivel le ha venido por otro lado, a través de un familiar, un amigo, un conocido, un compañero,…, y se acentía no sólo nuestra sensibilidad sino múltiples reflexiones internas que nos invitan a cuestionarnos a nosotros mismos: ¿Quién soy?  ¿Cómo soy? ¿Qué es lo que realmente quiero hacer en mi vida?  ¿Cómo sigo adelante? ¿De que recursos dispongo? ¿Para qué los voy a utilizar? U otras cuestiones dentro de la gran complejidad que somos cada ser humano. Es decir, nos llevan a la necesidad de conocernos profundamente.

Ahora nos podríamos preguntar ¿Qué ocurre si seguimos adelante sin aprovechar esta oportunidad que nos trae la vida para conocernos íntimamente? Cuando has dejado atrás algunas de estas crisis, – que todos pasamos-, nos damos cuenta que cualquier decisión, hasta aquellas que parecen temporales pero que a simple vista son una buena solución para salir del paso, nos marcan. Es simple, la ley de Causa y Efecto. Oímos hablar de libros como El Secreto, que nos invitan a creer en nosotros mismos y a confiar en la vida. Pero si esa confía se basa en uno mismo, en lo que tiene en su interior, en lo que realmente desea ¿cómo vas a acceder a ello si te conoces y reconoces?

Me produce una profunda tristeza cuando a estos temas escucho, con cierta asiduidad, respuestas como: ahora no tengo tiempo para esto, necesito estar centrado en otros temas, además, yo ya me conozco lo suficiente, o, no puedo perder el tiempo en eso, ya estoy bastante liado como para meterme en más historias.

Hemos de darnos cuenta de que no se puede volver atrás en el tiempo. ya sabemos cómo nos ha ido en el pasado y las consecuencias resultantes de las soluciones que propusimos. Ahora preguntémonos: ¿Fueron válidas? ¿Me sirvieron? ¿Aprendí de ellas? ¿Qué aprendí? ¿Me hicieron madurar? Como las resuelves determina tu siguiente fase de la vida. Y así sucesivamente.

A los mismos problemas cada uno aplicamos distintas soluciones, por lo tanto, es necesario pararse y descubrir lo que hemos aprendido de cada crisis pasada. Para ello, me vuelvo a mi pequeña anécdota familiar: mis progenitores me enseñaban a solucionarlos de distintas maneras y en distintos campos. ¿Es fácil cuando eres un niño? Esa es otra cuestión. El planteamiento aquí es otro, es preguntarnos, cuestionarnos: ¿Qué he aprendido de la crisis pasada? ¿Qué recursos tengo y cuales he puesto en funcionamiento? ¿Cuales puedo desarrollar en este momento de mi vida? Caer en la cuenta que descubrirse a uno mismo es una auténtica aventura. Somos portadores de grandes valores que no nos podemos permitir perder por el camino, sobre todo cuando la que tenemos encima es tan “grande”, que parece que en muchos momentos nos engulle y no nos deja respirar. Ahí es cuando uno tiene que estar ojo avizor, hacer un alto en el camino, escucharse y dar tiempo a que tus propios recursos se activen.

Parte de esa activación viene dada por un camino de escucha interna, lenta y profunda, que te cala hasta lo más hondo. Pues cuando consigues la certeza de la conquista de ti mismo, esta se mantiene para siempre. Es cuando empiezas a tomar decisiones desde tu ser, a pesar de las circunstancias y de los condicionamientos. Y entonces saber que así SI. Así es por donde lograrás vivir la vida que quieres para ti.

arteterapia-2-1-psicoarte

Hace poco un amigo me recordó una frase que a él le había enseñado un profesor muy especial: “Ama la realidad que construyas en tu vida”. Las psicologías y terapias humanistas, como la Gestalt y la Arteterapia, nos invitan a esto: a conocernos íntimamente para llevar una vida plena, es decir, la vida que cada uno queremos llevar.

Dime. cuando estas enganchado en la queja, en lo mal que te va, en que estas bloqueado ¿Lo estás haciendo? ¿Estás amando tu realidad? Yo siento que no, que ahí nos perdemos. Muchas crisis son inevitables. De hecho forman parte de la vida de cada uno de nosotros. La diferencia es como las vivimos y desde qué punto de nuestro interior. Y pararse, y reconocer que te has perdido o que tienes el riesgo de perderte puede ayudar a salir de la manera más adecuada a cada caso.

Nuestro tiempo es único y limitado. Aprender la escucha interna, sentir tu propia respiración, vivir la plenitud del presente, entenderte, elegir lo que quieres, con madurez y conciencia para que te dé paz y tranquilidad, amar a quienes te rodean… Entonces, conocerse más íntimamente nos servirá de guía y nos ayudará a continuar nuestro camino con algo más de conciencia, plenitud y paz.

La Terapia Gestalt propone un modelo de vida en el que el individuo se dé cuenta de su propia responsabilidad vital y de la sabiduría que posee su organismo. Se realiza desde una concepción orgánica del ser humano y cree en la capacidad individual para solucionar los problemas, y afrontar y construir nuestra vida.

La creatividad que uno desarrolla en Arteterapia se puede entender como una forma de autoconocimiento. No se trata sólo de hacer consciente un material vedado a la palabra, sino de la posibilidad de entrar en un movimiento que permite vernos de forma integral a travçes de una confirmación material, es decir, a travçes de nuestras propias creaciones, ya sean un dibujo, una pieza de arcilla, una obra de teatro o una danza.

Mediante la obra de arte en la Arteterapia Gestáltica se logra explorar la interacción entre los fenómenos físicos y los psicológicos. Con la realización de los ejercicios, el sujeto, de alguna forma, piensa con los sentidos, es decir, que las creaciones ofrecen una dimensión material de su comportamiento. A través de las estructuras de las creaciones, el sujeto puede ver la estructura de su comportamiento, de tal forma que se pueden producir cambios en su existencia, pues no se trata de un razonamiento lógico o un discurso, sino de la comprensión de aquello que no vemos normalmente.  Se trata de acceder a la configuración de la totalidad expresiva del sujeto, a través de sus mensajes visuales.

Desde aquí, en este momento, te invito a que te aventures a enamorarte de ti, por que la realidad es que si te conoces y te quieres, ese es El Secreto.

Anuncios

Libertad de ser tu mismo

Ser nosotros mismos nos causa ser exiliados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos.” Clarissa Pinkola Estés – Mujeres que Corren con los Lobos.

Venimos al mundo con dones naturales y rasgos de la personalidad que pueden ser alentados o eliminados dependiendo de las expectativas de la familia en la que nacemos o de la sociedad en la cual crecemos y vivimos.

La presión social o familiar, los estereotipos culturales o sociales, los comentarios inapropiados cargados de juicios negativos, las envidias, etc.,  nos suelen llevar a situaciones internas y externas en la que dejamos de confiar en nuestros sentimientos, pensamientos o en nuestras capacidades para afrontar nuestros sueños.

Cada vida, cada historia de vida se me presenta como un viaje de un héroe. Una persona que tiene que sobrevivir a todas estas presiones, juicios y comentarios, y buscar la manera de ser uno mismo sin morir- metafóricamente hablando –  en el intento.

la-prision-emocional-psicoarte

Por otro lado, están los aprendizajes que las experiencias que vamos teniendo nos proporcionan, y nos invitan a crecer o no, en la medida en que vamos integrando nuestras experiencias.  Podemos elegir aprender y así aumentar nuestra autoestima y paz interior, o podemos elegir quedarnos en juicios de valor o resentimientos que nos atrapan en emociones negativas que nos lleven a estados de tristeza, enfado, desidia o depresión.

En este punto me encuentro muchas veces en consulta con personas que lo que les ocurre es que nunca han tenido la oportunidad de contactar realmente con ellas mismas, con lo que sienten. Se han pasado la vida actuando en función del reconocimiento externos, primero de los padres y el entorno familiar, más adelante, del reconocimiento y del afán de pertenencia a un determinado grupo de amigos y luego en su entorno laboral y social. No se atreven a ser ellos mismos. O aún peor no saben ser ellos mismos, pues un día se olvidaron de quienes eran, y prestaron más atención y validez a lo que el entorno les decía de cómo tenían que sentir, ser o actuar.  Presas del pánico por la situación de “y si hago esto no voy a ser aceptado ni querido” viven en una permanente parálisis emocional que no les permite ser auténticos ni construir la vida que quieren. Sino que viven a expensas de lo que creen que los demás esperan de ellos.

El cambio de paradigma se da en el momento que nos damos cuenta que las opiniones de los demás es solo eso. Sus opiniones. Opiniones respetables pero no son las tuyas. Puedes estar o no de acuerdo, pero para llegar a esta conclusión primero has debido sentir que te produce la situación que estas viviendo o que quieres vivir. Es interesante investigar internamente si aquello que vives, está en consonancia contigo, con tus valores, con la manera en la que quieres vivir tu vida.

La autoestima – el cómo nos queremos y apreciamos – es parte de la identidad personal y está profundamente marcada por la condición de género que determina en gran medida la vida individual y colectiva de hombres y mujeres, tanto de manera positiva como de forma nociva. Hay distintos factores que contribuyen a su construcción. Sin embargo hoy me gustaría sugerirte un espacio de soledad para que propicies su sano desarrollo.

arteterapia-6-psicoarte

La soledad es un estado imprescindible de conexión interior, de autoconocimiento mediante la evocación, el recuerdo, la reflexión, el análisis y la comprensión, y es, desde luego, un estado imprescindible para descansar de la tensión que produce la presencia de otros. La soledad es un estado necesario para experimentar la autonomía. No hablo de que te conviertas en un ser solitario, pues nuestra naturaleza es social, sino de crearte espacios en los que puedas estar realmente contigo siendo honesto y sincero. Espacios en los que puedas repensarte a ti mismo sin que medie la mirada del otro, buscando tu propia valoración y respeto.

Eres la única persona con la que convives cada día y en cada momento y la primera lealtad te la debes a ti. A cuidarte, a respetarte, a valorarte. A sentir que tienes derecho a existir, derecho a estar, derecho a pertenecer, derecho a crear, derecho a sentir, derecho a vivir.

No debemos conformarnos con las limitaciones que otros nos imponen ni elevar nuestra autoestima en función de conseguir la valoración de las personas significativas en nuestro entorno. La autoestima de pertenencia por relación con los otros es siempre temporal y frágil y nos coloca en situaciones de vulnerabilidad.

La autoestima verdadera, a diferencia de la ilusión de autoestima, se logra como parte de un aprendizaje que integra diferentes factores:

  • Autocrítica: como un proceso que incluye el reconocimiento de los propios errores, el aceptarlos y saber perdonarlos y superarlos. Así como reconocer aquello que se hace bien, que genera satisfacción y sentido de utilidad. Sea o no reconocido por los demás es suficiente con el propio reconocimiento.
  • Responsabilidad: aceptar que tu vida es consecuencia de tus decisiones personales y salir del rol de víctima, siendo el protagonista de tu existencia.
  • El respeto hacia uno mismo y hacia el propio valor como persona.
  • El límite de los propios actos y el de los actos de los demás: relacionado con el respeto está la cuestión del principio que debe regir los actos y es de no dañar a los otros y de no permitir que los demás nos dañen.
  • Autonomía: como búsqueda de espacios para la autorrealización y la independencia.

El camino hacia la autoestima es sinuoso, no es fácil partir de la desvalorización propia o ajena hacia la meta que es la valorización propia, sobre todo cuando este camino se inicia en la madurez porque no viene como equipaje de la infancia o la adolescencia.

En esos momentos en que necesites una razón para seguir adelante, cierra los ojos e imagínate en el futuro diciendo: “Me dijeron que no podría, así que lo hice”. Crece y conviértete en la persona que siempre has querido ser. Cree en ti.

arteterapia-7-psicoarte

Arteterapia y las emociones

“El ayer no es más que un sueño; el mañana no se más que una visión, pero el presente bien vivido hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Por los tanto, prestemos atención a este día”. Proverbio sánscrito.

arteterapia-3-psicoarte

Para hablar de Arteterapia hemos de tener en cuenta que esta expresión se concibe como la unión de lo cognistivo y de lo afectivo, pues el proceso creativo está lleno de vivencias emocionales, que no son solo el resultado del proceso, sino parte del proceso mismo, y elementos dinamizadores, que consisten en explorar el potencial del arte en el proceso de la identidad individual. 

El Arteterapia es una manera de vivir lo más propio de cada uno, de acercarse a las representaciones de la subjetividad, visualizar las identificaciones, de explorar las “imágenes del inconsciente”. Entendemos que la consciencia, nuestro particular modo de pensarnos, la construcción de la identidad subjetiva, está sustentada en un tejido – lleno de cosidos, retazos, bordados o suturas – de huellas y sensaciones informes que posibilitan el entramado que da lugar a la consciencia y a las identidades que ahí nos forjamos.

El proceso de Arteterapia es como un viaje, en el que nos desplazamos sobre el vehículo de las emociones, con un equipaje ligero, lleno de pequeñas cosas que pertenecen a grandes recuerdos y a huellas inmemoriables. Es un viaje que nos lleva, a través de no siempre caminos fáciles a transitar, hacia la conquista de nuevos mundos, nuevos espacios de vida; nuevos espacios, que aunque desconocidos a veces, no son sino una prolongación amable de nuestra historia, de nuestro modo de ser y entender la vida. Es un recorrido que nos permite avanzar desde lo propio y conocido a nuevos terrenos de prolongación personal.

Asociado a esto, se concuerda con la posibilidad de expresar estados emocionales perturbadores o vivencias negativas que en el contexto terapéutico son utilizadas con diferentes fines: como posibilidad de alivio (catarsis), como posibilidad de reconocimiento que propicie un cambio (insight), o en general como elemento proyectivo que propicia la intervención terapéutica.

En este sentido, el viaje del Arteterapia es ese recorrido que hay entre el pensamiento y el lenguaje, entre la emoción y la consciencia, entre el deseo y la tensión de desear, entre el placer y el displacer, entre el yo y el otro, entre la escritura y el hecho de escribir, entre la obra creada y el proceso de creación y todo ello sostenido por la presencia y el hacer del Arteterapeuta.

arteterapia-4-psicoarte

El arte permite expresar sentimientos y emociones que son muy difíciles de expresar verbalmente, y dicha expresión permite sublimar miedos, frustraciones y angustias. Así pues, hay que decir que el Arteterapia no está enfocada únicamente a los enfermos, sino a todo aquel que quiera encontrar un equilibrio interior que le ayude a sentirse mejor.

Hay que entender en la terapia que el arte es como un juego, como la extensión de éste en la madurez, respetando el ritmo del pensamiento personal, donde las pausas y los silencios pueden ser tan importantes como las acciones.

Canalizar emociones a través del Arte puede contribuir a que algunas personas puedan enfrentarse con lo que más les molesta de sí mismas, con lo que más les duele de las vivencias pasadas o con lo que les cuesta asimilar para seguir adelante.

El arte en sí mismo puede ser curativo, ya que según estudios realizados, el arte afecta al sistema nervioso autónomo, al equilibrio hormonal y a los neurotransmisores cerebrales, ya que genera un cambio en la actitud, el estado emocional y la percepción del dolor, consiguiendo llevar a una persona desde un estado de estrés a otro de relajación y creatividad. Además, parecería ser que las ondas cerebrales al momento de crear son las mismas que las de una persona que se encuentra rezando o meditando.

¿Por qué elegirla?

Muchas de las personas que encuentran una alternativa en el Arteterapia hallan modos originales de encontrarse con aquello que les resulta necesario expresar: desde el dolor por la muerte de un ser querido, a la incertidumbre que originan las actuales condiciones de trabajo, hasta la ansiedad que despierta la llegada de un hijo al mundo.

“Muchas veces se torna difícil o demasiado doloroso comunicar con palabras determinados conflictos, sentimientos o traumas. Otras veces, no se encuentran las palabras apropiadas y no es fácil llegar a sanar esas heridas del alma si se mantienen ocultas, sin prestarles atención. Cualquier conflicto de tipo psicológico sólo puede resolverse de forma efectiva trabajando en él”. Edgar Jackson dice lo siguiente: “Lo que importa no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces con lo que la vida te hace”. Palabras más que sabias para empezar a entender la vida como una sucesión de desafíos que es preciso asumir y atreverse a retar, ahora también, con el Arte como aliado.

Las personas podemos beneficiarnos del Arteterapia en varias formas:

* Expresando sentimientos que serían difíciles de expresar de otra manera.

* Aumentando la confianza en uno mismo y en la vida.

* Es de gran ayuda en la reconstrucción interna y en la auto-aceptación, pues al ser el trabajo artístico una auto-representación, el creador se ve reflejado en aquello que ha realizado.

* La ansiedad puede ir a la par de molestias físicas y una disminución de la capacidad respiratoria. En estos caso, la coordinación de la pincelada con la exhalación del aire produce resultados positivos.

* Para aquellas personas con baja autoestima, puede suponer una mejora del autoconcepto, a través del dominio de los materiales y de la capacidad de hacer.

* La realización de una obra requiere que la persona esté inmersa en el “Aquí y Ahora”, en el instante presente y en lo que realiza. Es decir, require y propicia la atención y la concentración.

* Ayuda a acceder a las capas más profundas de la psiquis con la liberación de material inconsciente, que posteriormente puede ser contemplado, analizado e incorporado.

* Desarrolla herramientas positivas de confrontación.

En la Formación de Arteterapia Humanista que ofrecemos en Psicoarte, a través de las distintas disciplicnas artísticas como la danza, pintura, escultura, trabajo teatral, etc., emprenderemos el viaje hacia el descubrimiento de uno mismo, potenciando nuestros recursos de manera creativa y divertida, creando un espacio de relajación y crecimiento personal.

arteterapia-5-psicoarte

Autores representativos en Arteterapia

autores-arteterapia-psicoarte

El Arteterapia se presenta como una disciplina en la que combinando los recursos creativos, el ser humano se desarrolla en todas sus facetas, tanto a nivel interior, en su crecimiento como persona, como a nivel exterior, en su relación con el mundo que le rodea.

En los últimos tiempos se me acercan personas preguntándome sobre los orígenes  de la Arteterapia y que autores han ahondado sobre este tema. Bien, aquí os escribo breves aportaciones de alguno de ellos a esta bella dedicación como es el Arte como Terapia, con el deseo de que ahondeis en el estudio de estos autores:

margaret-naumburg-psicoarteLa creación de imágenes es más capaz de llegar a la resolución de los conflictos emocionales puesto que utiliza sentimientos preverbales. Margaret Naumburg (1947).

 

david-maclagan-psicoarteEl arte en Arteterapia invoca una particular manera de trabajar con las imágenes, donde los procesos no racionales tienen un valor positivo. La imagen no se valora sólo como perspectiva de diagnóstico, sino que tiene un valor añadido por su misma ejecución. David Maclagan(1958).

 

edith-kramer-psicoarte Consideraba que dedicarse al proceso de creación de arte daba la oportunidad de exteriorizar, volver a experimentar y de resolver sentimientos conflictivos. Trabajar el objeto del arte como un “recipiente de emociones”. Edith Kramer (1947)

melanie-klein-psicoarte  Melanie Klein

Muy interesante estudiar las aportaciones de su trabajo con el juego simbólico.

 

donald-winnicot-psicoarte

   D.W. Winnicott

Contribuyó con sus aportaciones sobre el espacio potencial.

 

s-lebovici-psicoarte

Nos muestra el papel que tiene el juego en la construcción de la personalidad y en relación con el adulto. S. Lebovici.

 

joyce-laing-psicoarteJoyce Laing: exteriorizando los conflictos internos a través del arte, los pacientes con una predisposición hacia ciertas enfermedades físicas podían evitar el desarrollo de tales enfermedades. Así sugería que la Arteterapia debe emplearse tanto como “medicina preventiva así como para  “rehabilitación”.

marie-petrie-psicoarte Marie Petrie:

Vió el arte como contribuyente de la “regeneración” de Gran Bretaña despues de la Segunda Guerra Mundial. Se centró en la curación y en los distintos aspectos integrantes del arte.

 

marie-petrie-psicoarteIrene Champernowne:

Proporcionó los primeros cursos donde se combinó la psicoterapia con el arte en Gran Bretaña por los años 50 y 60.

 

jung-psicoarte

 

Jung, a diferencia de Freud, daba mucha importancia al trabajo que realizaban sus pacientes. El veía el objeto de arte como poseedor de potencial integrado y no como una sublimación o desplazamiento.

 

pat-b-allen-psicoarte

Pat B. Allen: “Lo importante es el proceso de auto-conocimiento, de auto-expresión, de conexión con nuestro ser profundo”.

 

elvira-gutierrez-psicoarteElvira Gutierrez (1950-2016): Crea en España la Arteterapia encuadrándola en la corriente psicológica de la Terapia Gestalt. Realizó la primera tesis doctoral sobre Arteterapia en España en 1999 y publicó en 2011 el libro “Arteterapia Humanista. Proceso Gestáltico a través de los chakras”, editorial Mandala. Ha sido profesora, mentora, psicoterapeuta de muchos de los arteterapeutas que estamos ahora en España. Desde aquí la rendimos homenaje por su labor y el amor que nos dedicó. Y os animamos a descubrirla a través de su variada obra.

logo-psicoarte_baja

¿Conoces tu lado oscuro?

Cuando hacemos el esfuerzo de un encuentro sincero con nosotros mismos, nos encontramos con todo tipo de emociones y cualidades propias. Algunas de nuestras cualidades nos gustan y queremos potenciarlas, pero ¿qué hacemos con esas otras a las que reconocemos su carácter destructivo; esas emociones y actitudes que consideramos negativas y que pueden poner en peligro nuestra imagen, vínculos o relaciones? ¿Qué hacemos con la ira, los celos, el miedo o la envidia que sentimos? ¿Qué hacemos con los propios impulsos que consideramos desconfiados, egoístas, infantiles, neuróticos…?

Reprimirlas o negar que estén ahí, no es la solución. Las emociones que tapamos sin resolver aparecen una y otra vez, algunas veces de forma inconsciente o incontrolada para nosotros. Pero, ¿las expresamos tal como las sentimos, corriendo el riesgo de herir a alguien, hacer el ridículo o estropear una relación? Probablemente también contemos muchas experiencias en las que, habiendo expresado lo que nos pasa, no hemos hecho más que estropear aun más las cosas…

Emociones inconscientes, pulsiones instintivas, pecado, sombra… son algunos de los nombres que hemos dado a este complejo psicológico presente en todos los seres humanos. Todos tenemos un oponente interno que nos acompaña y con él debatimos toda la vida. O, mejor dicho, cada parte de nosotros, cada propósito y cada ideal, tiene su correspondiente opuesto interno.Si observamos la naturaleza y el movimiento de la vida veremos que en todo proceso se da una especie de dialéctica entre opuestos: luz y oscuridad; contacto y retirada; vida y muerte; femenino y masculino… Vivenciamos un aspecto por que reconocemos su contrario. De igual modo, cualquier definición crea automáticamente su opuesto: cuando, por ejemplo, elegimos un ideal de fuerza, estamos creando y definiendo su contrario, la debilidad. Y cuanto más intentamos identificarnos con uno de los dos lados, más vivenciamos el otro.

Arteterapia 8- Psicoarte.jpg

Reconocer la existencia de esta dualidad y oposición en el ser humano ha sido considerado uno de los más importantes desafíos en la maduración personal y espiritual, tanto en la antigua sabiduría de Oriente y Occidente como en la filosofía y psicología moderna.

Pretender que esta dualidad no exista es un imposible. Está aunque no nos guste, se expresa con o sin nuestra conciencia. Lo que está en nuestra mano no es decidir “como deben ser la cosas”, sino qué podemos hacer con ellas. Pero no es fácil tomar la decisión y no conviene precipitarse. Los aspectos que a priori tomamos como negativos pueden contener tanto actitudes destructivas como posibilidades, así que conviene dedicarles la atención y el espacio que merecen antes de ser juzgados o actuados.

En la sociedad occidental tendemos a juzgar que los opuestos son incompatibles y excluyentes. Los “buenos” y los “malos” de nuestras películas han sido personajes muy diferenciados, casi puros en sus características y con una gran intolerancia entre ambos. A pesar de saber que en la realidad es más amplia, muchas personas pasan la vida en una constante lucha interna en la que toman partido por uno de sus lados e intentan a toda costa expulsar al otro.

Muchas condiciones influyen en la formación del concepto de nosotros mismos: la familia, la cultura, los amigos, la educación, las reglas sociales, las modas… constituyen un entorno complejo en el que vamos aprendiendo lo que es una conducta aceptada y lo que no lo es.

Este aprendizaje forma parte de la maduración del individuo. El crecimiento incluye tanto la posibilidad de expandirnos como los límites; el placer de hacer lo que queremos y la frustración. Sin embargo, un ambiente excesivamente castrador o que no permita reconocer e integrar nuestros propios impulsos internos, puede dejar una importante huella de confusión y parálisis.

arteterapia-9-psicoarte

Recuperar la sombra

Reconocer y encauzar los aspectos negativos de nuestra personalidad es al mismo tiempo una posibilidad y una responsabilidad para el ser humano:
 
• Cuando establecemos una relación adecuada con nuestras emociones rechazadas, podemos restablecer también el contacto con cualidades que no nos hemos permitido desarrollar, expandiendo así el concepto de nosotros mismos y enriqueciendo las posibilidades de nuestra experiencia. Cuando una persona, por ejemplo, no se permite a sí misma ser “mala” y este concepto lo tiene completamente negado, puede irse al extremo de nunca poder poner límites o afirmar sus diferencias. Permitir la existencia y la expresión de la “maldad” puede ayudarle a recuperar y equilibrar aspectos importantes para sí mismo.
 
• Por otra parte, tenemos también la responsabilidad de reconocer y hacernos cargo de cuánto bien y cuánto mal somos capaces de hacer realmente, para poder asumir las consecuencias de nuestras decisiones y acciones cotidianas. De lo contrario, por lo general, lo que hacemos es proyectar en los demás todos aquellos aspectos que nos negamos a reconocer en nosotros. Entonces “ello”, los otros o la vida, se convierten en los “malos” y son los que han de cambiar para que yo/tu recupere/s el bienestar y el equilibrio, lo que me/te coloca en posición de víctima.
Necesitamos tomar consciencia de que la existencia humana incluye gozo y aflicción y que en nuestro interior conviven, inevitablemente, aspectos positivos y negativos. Entonces veremos que cada aspecto de nosotros es potencialmente “bueno” y “malo” al mismo tiempo y que, por tanto, no podemos hacer juicios definitivos acerca de nuestras emociones. Y veremos también que, aunque resulta imposible desprenderse totalmente de lo que no nos gusta, el ser humano tiene la libertad y la posibilidad de decidir su acción.
 
Comprender esto constituye al mismo tiempo un descanso y una gran responsabilidad.
Arteterapia 10- Psicoarte.jpg

Lograr el equilibrio

Tanto en el contacto con nuestras propias dualidades internas como en el contacto con los demás, la tarea de transformación consiste en lograr el equilibrio entre ambas partes, mediante la aceptación e integración de las diferencias. Hacernos amigos de nuestros adversarios internos y externos o, si no es posible lograr esta amistad, al menos aceptar que hay oposición. En definitiva, se trata de darnos cuenta de que los enemigos que se oponen y compiten están, todos ellos, en nuestro interior. “La única forma posible de reconciliar opuestos consiste en transcenderlos; es decir, en llevar el problema a un nivel en el que las contradicciones puedan resolverse.
 
“El lugar que nos permite ver un suceso ampliamente integrando ambas partes de una realidad es el punto intermedio. Al permanecer atentos al centro y ver ambas partes de un suceso, evitamos una visión unilateral y logramos una comprensión mucho más profunda de lo que nos sucede.” Peñarrubia.
Para lograr este equilibrio o acuerdo es necesario que, en primer lugar, cada una de las partes opuestas tengan el espacio que necesitan para definirse con claridad y ampliamente. Si están indiferenciadas o no se expresan no es posible el diálogo ni la integración.
 
Todo depende, en última instancia, de nuestra actitud personal. Cuanto más sinceros y honestos seamos y, al mismo tiempo, cuanto más dispuestos nos hallemos a sacrificar nuestras ideas preconcebidas y a asumir nuestra propia responsabilidad y límites, más oportunidades tenemos de vernos conmovidos por algo nuevo. La persona que logra esta reconciliación no solo se siente en paz y se abre a lo creativo, sino que también experimenta la tensión entre los opuestos de un modo positivo, recuperando, al mismo tiempo, su capacidad de decisión y de acción.

Expresar las emociones negativas

Aunque la expresión sincera de las emociones negativas entraña riesgos, la mayoría de las veces es la única manera que tenemos de aclararlas, deshacer nudos y permitir que se solucionen.
 
Vale la pena permitirse cierta tensión y la posibilidad de equivocarse y aprender. No obstante, para que esta expresión nos ayude a integrar, en lugar de separar más las posturas opuestas, es necesaria una actitud de respeto, responsabilidad y no precipitación.
 
emociones-negativas-psicoarteMuchas veces nuestras emociones “se expresan ellas solas” y no podemos evitar que sea así. También podemos aprender de ellas en estos casos. Sin embargo, una expresión “controlada” y directa de lo que nos pasa puede ayudarnos a aclarar y, tal vez solucionar con acuerdos, un asunto mal concluido o pobremente resuelto y evitar que la emoción no expresada haga sus juegos inconscientes.
Algunas condiciones que nos ayudan a adecuar la expresión de nuestras emociones negativas pueden ser las siguientes:
Antes de expresarlo al otro, aclararnos internamente
• Lo primero que necesitamos es un espacio donde aclararnos nosotros mismos, con nuestras dualidades internas. Cada uno de nuestros extremos ha de poder diferenciase y expresarse ampliamente. La mayoría de veces facilita tener un interlocutor (terapeuta o amigo) que sepa escuchar sin juicios, que ayude a crear el espacio para comprender a esa parte no aceptada y “problemática”. También ayuda escribir o “teatralizar” a los personajes internos.
• En la expresión de las diferentes partes de nosotros mismos tenemos la responsabilidad y la libertad de discernir cuáles nos parecen adecuadas y proporcionadas a lo que está ocurriendo, que voces nos hablan de necesidades presentes y cuáles de viejos asuntos mal concluidos. Cuánto de lo que nos ocurre se relaciona con viejos apegos emocionales y exigencias y cuánto nos habla de la necesidad de encontrar nuevas salidas. Todo ello nos pertenece y nos habla del ser humano que somos, de nuestros deseos y necesidades y de la medida de nuestros límites.
Dejar de hacer lo que hacemos para perpetuar el conflicto
Para poder dejar entrar lo nuevo, es importante dejar de hacer algo. La mayoría de las veces pasamos tanto tiempo juzgando, exigiendo, culpando o manipulando la realidad que dejamos poco espacio para experimentar lo que realmente nos está pasando, aquí y ahora. Necesitamos reflexionar qué hacemos para disimular, culpar, exigir, evitar… y para las conductas compulsivas que evitan que se dé algo nuevo.A veces resulta difícil dejar este espacio vacío. El desequilibrio y el caos aparente que se produce cuando estamos moviendo los límites del concepto de nosotros mismos nos produce temor y ansiedad. Soportar esta “incomodidad” es necesario para permitir que se dé la crisis de nuestros límites y experimentar nuevas zonas no exploradas.
Cuidar la expresión
La expresión de las emociones negativas y problemáticas es lo suficientemente importante para dedicarles el espacio que necesitan. Lo conveniente es contar con unas condiciones adecuadas de escucha y respeto y evitar los momentos y lugares inoportunos. En la expresión de las propias emociones negativas es necesario recordar que estamos hablando de nosotros y no de la persona que nos las evocan.
Claro que hay cosas suyas que provocan en mí ciertas reacciones. Pero no es de su vida de lo que me tengo que ocupar, sino de la mía. Es importante evitar la culpa y la exigencia al otro y centrarnos en lo que a nosotros nos pasa, dando espacio para que la otra persona pueda también expresarse.
Aunque el otro no “tiene la culpa” de lo que nos pasa, puede ser, aquí y ahora, el mejor interlocutor para darnos una nueva oportunidad de comprender y completar viejos asuntos pendientes. Y, como con las propias polaridades internas, en la comunicación con otro la salida está en llegar a comprender las diferencias, buscando un diálogo sincero y el acuerdo o, cuanto menos, el respeto a cada una de las partes.
Darnos tiempo para comprendernos
No siempre nos es posible escuchar “todas las verdades”. Tal vez nos produzcan dolor o rabia o haya cosas que aún no podamos entender. Es importante hacernos cargo también de todo esto y darnos tiempo. Tal vez las propias partes internas se aclaren un poco más después del encuentro sincero con el otro y, con el tiempo y el compromiso mutuo de comprendernos, vayamos soltando nuestras rigideces y podamos encontrarnos con congruencias, respeto y humor.
logo-psicoarte_baja